A QUIENES AFECTA EL MATONAJE
¿QUIENES PARTICIPAN DEL PROCESO DE MATONAJE?
Participan en este proceso:
• Un líder que usa estrategias negativas
para mantener el poder y el control no sólo sobre la
víctima sino hacia gran parte de su entorno.
• Una víctima (o varias) que probablemente
funcione desde hace tiempo como el chivo expiatorio del grupo.
• Los espectadores, es decir, el resto de las
personas que contemplan la puesta en escena del agresor y que
callan por diversas razones: unos porque disfrutan, otros temen
ser la victima o carecen de habilidad para enfrentarlo.
• Y las autoridades, que tienen el poder, la
facultad, y el nombramiento para tomar acciones efectivas, pero
que, aunque alertadas del problema, no toman decisiones oportunas
ni efectivas, por diversas razones. Incluso tienden a silenciar
a las víctimas para evitar confrontaciones o complicaciones.
QUE DAÑO RECIBE LA VICTIMA O VICTIMAS CON EL
PROCESO
La víctima sufre múltiples daños, desde
los efectos directos de las acciones de MATONAJE, pasando por
los cambios que se producen en sus rutinas diarias, hasta lesiones
psicológicas y emocionales severas y perdurables, pudiendo
incluso enfrentar la muerte por acción del MATON o por
su propia mano.
QUE DAÑO RECIBE EL MATON CON EL PROCESO
El MATÓN se daña porque se le permite creer que
mediante la prepotencia, la agresividad y el maltrato pueden
someter a otras personas, sin contar con que también
ellos suelen ser víctimas de algún tipo de maltrato.
Creen que dañar a otros es el único modo de sentir
menos dolor. No son excepcionales los casos de MATONES muertos
por una víctima que actúa en defensa propia, o
en “venganza” como consecuencia de su incapacidad para soportar
más tormento.
QUE DAÑO RECIBE EL ENTORNO CON EL PROCESO
El grupo, al convertirse en testigos mudos, se acostumbran
a permanecer como espectadores pasivos ante cualquier forma
de violencia y no ven nada malo en esa actitud. Presentan una
actitud fatalista frente a la violencia, debe ser así.
Se desvirtúan los códigos sociales y se dificulta
la integración y la confianza. Los testigos que observan
la violencia, también pueden tomar partido con el más
fuerte para no transformarse en victimas o como respuesta a
presiones de grupo y otros factores psicológicos y sociológicos.
En el mundo laboral, promueve la desunión, el desencanto,
desmoralización, desmotivación, enajenación,
y una actividad ineficiente. Las licencias por enfermedad aumentan,
la productividad y las utilidades disminuyen, especialmente
cuando el MATÓN tiene un cargo de autoridad.
Un niño que es testigo de violencia familiar puede sufrir
los mismos daños psicológicos y emocionales de
la propia víctima: conductas de interiorización
(tristeza, aislamiento, molestias somáticas, miedo, ansiedad),
conductas de exteriorización (agresión, crueldad,
con los animales, desafío de autoridad, destructividad)
y trastornos de las relaciones sociales (fracaso escolar, mala
relación con los compañeros, no participación
en actividades deportivas o extraescolares). En el futuro estos
niños muestran predisposición para maltratar o
a convertirse en víctimas de los malos tratos de su pareja.
QUE DAÑO RECIBEN LAS AUTORIDADES CON EL PROCESO
Al no actuar efectiva y oportunamente, pierden credibilidad,
y afectan la confianza en las instituciones. Pierden control
sobre la situación y contribuyen por negligencia al aumento
de la criminalidad.
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